Contrastes, una foto que lo dice todo…

Son las 20.30 aproximadamente, estamos en vísperas de la festividad del Carmen, y nos dirigimos hacia el poblado de Sancti Petri. Nos espera la Virgen del Carmen Atunera, hermandad marinera de nuestra ciudad, con un sabor distinto, una manera de ser diferente y una razón más de porque Sancti Petri no debe de caer en el olvido.

Hay una cola cerca de la Capilla, ¿estarán esperando para la ofrenda floral de la Virgen? La Capilla es pequeña, vete tú a saber… Pero no, la cola va justo al sentido contrario y, por desgracia, la gente ni se percata de que lo que tienen justo al lado es una iglesia. Por lo visto, nosotros somos los raros, que venimos a ver a la Virgen y no a un tal “Lolo Carrasco”.

Las cosas como son, ¡Gloria al Concert Music!, es un gran evento que acrecientan las harcas de nuestra ciudad –que falta hace- así que no seremos nosotros quien critique este tipo de cosas, porque “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” y como nosotros no somos de las cosas del dinero, pero sí de las cosas de Dios, hay cosas que no vemos del todo claras.

Estamos en pandemia, todos los sabemos, no hace falta recordar que el mundo se paró hace más de un año, pero parece que si habría que recordar que el mundo siguió. El mundo se adaptó, se modeló, se acostumbró, se reinventó incluso, para seguir con nuestras vidas por ese camino que nos llevará –Dios mediante- a la tan ansiada normalidad. Pero los cofrades, que somos Iglesia, no. Los cofrades no estamos en ese camino. No nos dejan simplemente. No nos hemos reinventando; las veneraciones ya existían, los cultos internos ya existían, las ofrendas florales ya existían. Los rosarios, los traslados, los Vía-Crucis no nos dejan realizarlos adecuándolos a las circunstancias. Adaptar a las circunstancias vigentes el culto externo es algo que a nuestros “pastores” no les preocupa en absoluto, dos años en blanco y las únicas palabras al respecto fueron para calmar las aguas para que no preguntáramos más “¿y nosotros cuando…?

Y ¿por qué ocurre esto?, ¿por qué todos los sectores de la vida han continuado y nosotros no? ¿Somos más responsables que nadie? No lo creo, lo que si tenemos entre nosotros es una gran cantidad de advenedizos. “Pasos no, pasos no” pero barbacoas todos los fines de semanas, si, y probar todos los chiringuitos nuevos de la playa también, así somos los cofrades.

Me encantaría que, al igual que hay una cola para ver el concierto de música, hubiera una cola horizontal en la acera para ver pasar a la Santísima Virgen. Así sabríamos que nosotros también estamos en el camino de la normalidad y con Dios mediante y no tener que seguir contando años en blanco. Que ya llevamos dos y dice el refrán que no hay dos sin tres.

Nosotros, que somos los raros, entramos en la capilla para estar con la gente del Carmen de Sancti Petri y echar un ratito con ellos. Al fondo se escucha a ese tal “Lolo Carrasco”, las cosas como son, no lo hace mal el chavalito.

-El Equipo del Senatus

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