El esplendor del Santo Rosario

Una de las cofradías históricas más importantes de Chiclana de la Frontera ha sido sin duda la de Nuestra Señora del Santo Rosario, cuyos orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XVI, resultado de la fusión de las cofradías de San Martín y las hermandades de Santa María de los Hermanos y Santa María de las Hermanas.

De origen medieval (siglo XIV) es la cofradía de San Martín, erigida con el apoyo del Duque de Medina Sidonia y a la que posteriormente se añadiría como titular a la Virgen de los Remedios. Esta cofradía tuvo desde sus orígenes una función asistencial: daba atención a los enfermos, pobres y mendigos y poseía un pequeño hospital donde los cofrades les daban asilo y refugio. Ya en el siglo XV aparecen las cofradías denominadas de Santa María, cuya misión principal era dar entierro digno a los difuntos. Así, adjuntas a las de San Martín y las de Santa María se conformaría la cofradía del Santo Rosario, que ya en el siglo XVI tendrá entidad propia en la Iglesia Mayor, pasando la de San Martín al hospital de la actual Corredera (1578).

Virgen del Rosario en su altar de cultos del 2020 (Vestidor: José Manuel González)

Unos años antes y coincidiendo con esta primera etapa de la cofradía del Santo Rosario tiene lugar uno de los acontecimientos que repercuten en la historia y extensión de esta advocación. El 7 de octubre de 1571 se produce la Batalla de Lepanto, en la que las fuerzas cristianas de la Liga Santa (conformada por España, los Estados Pontificios, Venecia, Génova y el Ducado de Saboya) vencen en el Mediterránero a los turcos que invadían Europa; la más alta ocasión que vieron los siglos, como así la definió Miguel de Cervantes, soldado en dicha batalla.

San Pío V instaura la festividad de la Virgen del Rosario – o en principio, Nuestra Señora de las Victorias –, el 7 de octubre, aniversario de la batalla, agregando a la letanía el título de Auxilio de los Cristianos. Hay que decir que el propio Juan de Austria, que lideró a los católicos en Lepanto, llevaba una imagen de la Virgen del Rosario en su galera La Real. 

Talla que iba en la Galera Real durante la decisiva victoria de 1571 (Foto: Isabel Permuy / ABC)

Esto hizo que la Virgen del Rosario, al mismo tiempo reflejada en tantos cuadros de la batalla, quedara como patrona de los marineros, al igual que la advocación del Carmen. Y especial arraigo va a tener la Virgen del Rosario entre los marineros del área gaditana, pues desde la bahía de Cádiz los galeones partían con una imagen de la Virgen del Rosario (la conocida como Galeona).

Ya a comienzos del siglo XVII, en 1603, la cofradía chiclanera del Santo Rosario concertaría con el escultor Alonso Benítez la hechura de la talla que desde entonces se venera en el templo de San Juan Bautista. Se trata de una de las tallas más antiguas que se conservan en la Iglesia Mayor, habiendo pertenecido a la anterior iglesia, así como también es, por el momento, la única obra identificada de dicho escultor, cuya formación debió realizarse en círculos manieristas sevillanos, como muestra la serenidad clásica del rostro. El Divino Infante, en cambio, es obra del siglo XVIII, cuando la imagen sería modificada.

Los cambios producidos en el XVIII, así como el rico ajuar que posee, son pruebas de la importancia que gozó la cofradía en la época, siendo una de las más pudientes que existían en esta centuria. Entre su patrimonio se conservan vestiduras elaboradas con ricos tejidos y piezas de orfebrería, entre las que destacan dos rosarios de lapislázuli y oro de procedencia americana, y la corona y cetro de plata encargadas al orfebre Agustín Díaz en 1786.

Asimismo, al igual que otras cofradías de la época en las que éstas poseían propiedades de tierras, o salinas…, esta hermandad disponía de grandes posesiones de tierra en lo que hoy se denomina como Huerta del Rosario.

El largo tiempo en que transcurre el auge de esta cofradía, en Chiclana en general se produce un crecimiento tanto demográfico como económico que repercute en las cofradías, como se refleja en la fundación de nuevas instituciones y en la construcción o remodelación de algunos de su templos.

El auge de esta cofradía en el siglo XVIII se puede atribuir también a la devoción de las muchas familias gaditanas que establecieron en Chiclana su residencia, especialmente los comerciantes, pues aquí disponían de propiedades (viñas, olivares, huertas…) que ya desde siglos antes servían como principal abastecimiento de Cádiz, la bahía y el comercio indiano. La patrona de Cádiz, la Virgen del Rosario, tenía pues aquí a una de las hermandades homónimas de mayor esplendor.

La Virgen del Rosario, que una vez reconstruido el nuevo templo neoclásico, ocupa el retablo colateral de la epístola del crucero, procesionaba en torno a su festividad (7 de octubre) y en el día del Corpus Christi.

Patrona de costaleros y capataces, en la actualidad se llevan a cabo sus cultos internos en el mes de octubre. Recientemente fructificó uno de los proyectos más necesarios para esta imagen, como ha sido su restauración por parte de Jesús Vidal y Antonio J. Sánchez Fernández, gracias a los fieles y promotores de la devoción del Santo Rosario.

Por Alberto Morales

Fuentes:

  • Revista Itinerario Cofrade. Nº 26 (2018):
  • Romero Montalbán, J. “Los orígenes de las cofradías en Chiclana de la Frontera”.
  • Alonso de la Sierra, Juan y Lorenzo: Estelas de Piedras. Patrimonio artístico religioso en Chiclana de la Frontera. VII Centenario, 2003.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: