Un primer Lunes de Cuaresma atípico

El arquillo de la Plaza Mayor marcaba la hora previa al inicio del Vía Crucis oficial de Hermandades y Cofradías de Chiclana, lo que antes era bullicio y trasiego de cofrades ahora es absoluto recogimiento.

A la hora anunciada comenzaba el piadoso ejercicio del vía crucis leyendo las lecturas los cofrades pertenecientes a las juntas de gobierno de nuestras hermandades. El Santísimo Cristo del Perdón presidía este acto situado en la derecha de los pies del altar mayor exornado con un centro de claveles rojos mientras que en la parte izquierda se situó el atril para realizar las lecturas.

Antonio González, presidente del Consejo Local lee una de las lecturas.

La capilla musical formada por tres músicos amenizaba este solemne acto mientras que entre estación y estación un cuerpo de acolitos formado por cuatro ciriales y cruz parroquial se iban situando en la estación correspondiente por la nave de la iglesia.

La Parroquia de San Juan Bautista estuvo repleta de fieles eso si, respetando todas las medidas de seguridad, higiene y aforo que estaba limitado a un 30% (100 personas). El Vía Crucis también fue emitido por primera vez en directo a través de las televisiones locales, el equipo del Senatus también ofreció la señal en directo desde la Iglesia Mayor.

Foto: 8TV Chiclana

Un primer lunes de Cuaresma diferente al del año pasado, en el que tuvimos la suerte de realizar el Vía Crucis por las calles de la feligresía con la imagen de Humildad y Paciencia antes de que llegase esta pesadilla. Aunque estaba previsto que la imagen del Amor presidiese este vía crucis por su X aniversario, se han dado las circustancias para seguir el orden que estaba establecido, siendo el Perdón la imagen que debía presidir este vía crucis tras Humildad y ya para 2022 siempre que se siga este mismo criterio de elección, sería el Señor del Amor el que pudiese presidirlo.

Una de las jornadas importantes de esta Cuaresma que marca el camino a seguir en esta nueva y extraña normalidad para los cofrades en la que nos toca vivir y de momento acostumbrarnos a ello.

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